domingo, 28 de agosto de 2016

La diversión en la tercera edad








 En las diferentes etapas por las que atraviesa una persona, la distracción es una actividad placentera. Esta permite salir de la rutina y disfrutar de momentos gratos solo o acompañado, distraerse es una forma de cambiar de actividad para relajarse y poder realizar algo distinto de lo usual. El propósito es liberar tensiones para que nuestro sistema nervioso no resulte afectado, por lo que se debe identificar aquellas acciones que son de nuestra preferencia y que pudieran influir al momento de pretender divertirnos.
Puede resultar determinante al momento de optar por un poco de distracción lo económico, social, cultural y hasta lo intelectual, ya que esto es relativo, porque lo que para uno es divertido puede que para otro no lo sea tanto, razón por lo que existe diversas maneras de conseguirlo. Lo social, económico, cultural e intelectual son aspectos determinantes al momento de decidirse por una diversión, aunque sin importar la situación socioeconómica que le corresponda al sujeto, su práctica puede demorar las dolencias propias de la edad como la depresión, los dolores reumáticos, la circulación, entre muchos otros.
La diversión en la tercera edad puede ser un estilo de vida que sirva como actividad física que fortalezca aquellos órganos que con el paso del tiempo van perdiendo la fortaleza. De igual modo, puede ser una acción de la cotidianidad que motive a romper con la monotonía que traen los años. Nelson Mandela citado por Jiménez Oviedo, Yeimi; Núñez, Miriam; Coto Vega, Edwin (2011) sostiene que, por sus características biológicas, el anciano es más apto para la actividad física aeróbica, de iniciación gradual, dinámica y bajo un especial control médico. Esto para quienes prefieren divertirse practicando algún deporte. La persona puede comenzar una o dos veces por semana y poco a poco ir incrementado la práctica. Lo importante es cambiar la costumbre, pero a un esparcimiento que se disfrutado por la persona, esto no tiene que significar grandes sacrificios económicos, puede ser adecuado a los recursos de que dispone el individuo, para que esto no vaya a provocar preocupación.
Quienes incorporan las actividades recreativas como parte de su cotidianidad mantienen excelentes relaciones interpersonales, enfermedades que suelen aparecer a cierta edad se demoran o si han surgido se manifiestan de forma más ligera, su estado anímico es óptimo a su edad. Y es que las emociones siempre afloran por diversas circunstancias en los seres humanos y más aún en la vejez, pero si se realiza alguna actividad se podría ignorar las dolencias que son propias de etapa que se vive
Una alternativa seria organizar una lista de actividades que necesariamente no tienen que ser físicas, sino que resulten entretenida para quienes las realizarán como forman un club virtual de ciberamigos que compartan los mismos intereses. Los espacios virtuales pueden ser una alternativa para aquellos que padecen alguna dificultad en las extremidades inferiores, pero que aún conservan en buen estado su raciocinio cognitivo. Entendiéndose por esto según Merejo “que es un sistema cibernético complejo en donde lo digital se edifica en el conocimiento así, como en la cognición” (2015, p.11). En ese orden, existen ciberpáginas para los diversos gustos, para quienes prefieren el ajedrez, las cartas, las lecturas virtuales, audiolibros, tutoriales de cocina, manualidades, belleza, entre otras. Las actividades socioculturales se organizan con el propósito de satisfacer las necesidades individuales de las personas que ya están cesante de sus puestos laborales.
En otro sentido, en países desarrollados se estila planear la etapa de retiro de estas personas que han aportado sus años productivos al sistema laboral del país que pertenecen, por lo que merecen una vejez digna. Suelen organizar diversas actividades como, por ejemplo, kermes donde se comparten platos típicos por región, competencias de dominó, de juego de cartas, bingo, tertulias literarias para aquellos intelectuales o amantes de la lectura, concursos de baile, de canto, entre otras. También, organizan sesiones de bailoterapia de acuerdo a los gustos de los interesados, caminatas por categoría, coordinan cátedras donde se involucran aquellos que cuenten con las competencias para ofrecer conferencias de calidad.  Se involucran en proyectos de lecturas de cuentos para niños de nivel inicial en centros públicos y privados, el caso es mantenerse ocupados para no sentir que ya no son útiles.
Las actividades anteriormente son idóneas en un sistema donde en las instituciones gubernamentales prime el orden económico y los funcionarios no lleguen a lucrarse con el dinero del pueblo. Donde la seguridad social cumpla con lo establecido en la constitución para los envejecientes. No en un país como el nuestro, en vía de desarrollo, donde es responsabilidad del individuo planear su retiro, esto si el salario devengado lo permite. La realidad socioeconómica impide que el adulto mayor disfrute de una calidad de vida a que tiene derecho como ser ciudadano que colaboró con el pago de impuestos en el país que perteneció, porque el hecho de quedar cesante no significa que debe inmovilizarse hasta que terminen sus días. Lo correcto es que adecuar las actividades a su nuevo estilo de vida, porque llevar una vida social es importante y más aun para aquellos que están cesante de sus puestos laborales. En esta nueva etapa debe tomar en cuenta los recursos económicos que le ingresarán, su estado físico y emocional para esto no sea un detonante que eleve el nivel de estrés.
El sistema de salud de países en vía de desarrollo deberá adecuar su política pública de tal forma que asuma medidas que beneficien a la población envejeciente carente de recursos económicos para cubrir los gastos de medicamentos genéricos obligatorios.  Puesto que según la Organización Mundial de la Salud entre 2000 y 2050, la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando del 11% al 22%. En números absolutos, este grupo de edad pasará de 605 millones a 2000 millones en el transcurso de medio siglo. Lo significa que de no tomar las decisiones pertinentes nuestra población envejeciente carente de los recursos económicos, tendrá que continuar viviendo de la caridad publica, pidiendo en los semáforos y centros comerciales donde le permitan la entrada. En ese sentido, Porque el cambio demográfico será más intenso en los países de ingresos bajos y medianos, es el caso de Francia que tuvieron que transcurrir 100 años para que el grupo de habitantes de 65 años o más se duplicara de un 7% a un 14%, todo lo contrario, en países como el Brasil y China esa duplicación ocurriría en menos de 25 años (Ibid).
 Los parámetros para construir un proyecto de actividades recreativas en adultos mayores para la socialización deben ser aquellos países donde esa etapa es vista con respeto a la dignidad humana, de quienes dedicaron sus mejores años a servir de una manera productiva. Pero que al llegar el momento de cesantía permanente no tiene por qué sentarse a esperar que llegue su partida definitiva. Perfectamente puede integrar actividades de esparcimiento donde se le ofrezca la oportunidad de realizar otra labor que antes la responsabilidad laboral le impedía. Observar aquellos detalles de cosas que siempre estuvieron ahí, pero que la prisa de la rutina era una barrera que impedía detenerse. Asistir a los encuentros con aquellos hermanos por decisión, disfrutar de buenos momentos con los nietos, crear ese contexto de complicidad entre abuelo y nietos, tratar de construir esa línea teórica de filosofía que inventan una franja de abuelos para que le sirva de guía en la madurez a sus descendientes.  La diversión no tiene que relacionarse necesariamente con fiestas y bebidas puede ser todo aquello que te produzca bienestar, sin signifique violar tus principios éticos porque como afirmó Hostos (1968, p.246)

que la civilización inmoral altera el orden o continúa el desorden en las horas del reposo y la más adelantada ha de ser la más moral está ingeniado el pasatiempo con propósito de bien para evitar el mal de que la ociosidad es consejera. La civilización moral ha de llevar el orden al descanso del trabajo, mientras la inmoral altera el orden o continúa el desorden en las horas del reposo y del solaz.

Es que el esparcimiento debe ir acorde con los valores que hemos practicado durante nuestro tiempo productivo y de los que estamos plenamente convencidos son los más apropiados para convivir en nuestro contexto.
Finalmente, para que la distracción contribuya a aliviar las dolencias en adultos mayores debe el sujeto en la medida de lo posibilidades planear que hará en el tiempo que cese su tiempo laboral para no darle cabida a huéspedes que terminan con su paz interior y le impiden disfrutar de aquellos detalles que antes pasaron desapercibidos. Enrolarse en distracciones en las que se identifique sin violar la norma moral con la que comulga. El estado físico no debe ser una limitante, ya que existen múltiples actividades de esparcimiento para aquellas personas que presenten discapacidad. El hecho de no desempeñar un puesto laboral no significa que termine su relación con el ambiente geográfico que le corresponde hasta que finalicen sus días. Por otro lado, se debe disponer de pequeños ahorros durante su vida por si el gobierno no contempla en su política gubernamental esta etapa en la población de su país. El entretenimiento como diversión es algo a lo que el individuo tiene derecho después de haber llevado una vida productiva, de esta manera continuará disfrutando del tiempo que le reste de vida sin deprimirse por la etapa que vive ni perder la dignidad como ser humano.




Referencia bibliográfica

Web grafía
http://noticias.universia.com.ar/educacion/noticia/2016/08/04/1142402/ideas-educacion-virtual-coleccion-libros-gratuitos-descargar-universidad-quilmes.html

http://www.salud180.com/adultos-mayores/clubes-de-la-tercera-edad-para-aprender-y-divertirse
Libros
Merejo, Andrés (2007) “Conversaciones en el lago” Narraciones filosóficas. República Dominicana. Imprenta la escalera.
Hostos, Eugenio (1968) “Moral Social” Colección pasatiempo dominicano. Santo Domingo.



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