viernes, 26 de agosto de 2016

Propuesta de innovación para reescribir el historial científico femenino


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 En una época donde el rol de la mujer era relegado exclusivamente al cuidado del marido, los hijos y el hogar, donde no debía salir a la calle si no iba acompañada de su marido. Donde la figura del hombre se imponía en todos los ámbitos, y no se concebía la idea de resaltar la colaboración femenina en ninguna gesta que se fraguara. La mentalidad machista permeaba todos los contextos. Y aunque la mujer se destacara no se le reconocía su hazaña porque la historia en sus inicios fue escrita por hombres y no era de su interés reconocer el desempeño femenino. Sin embargo, a pesar de que la mujer estuvo presente en todas las luchas realizadas por el hombre, como compañera, colaboradora, solidaria no aparece registrada su participación. Ha debido pasar muchos años para que una franja minoritaria represente el sexo femenino en los diversos ámbitos en que convive la humanidad.

 En países en vía de desarrollo la situación fue más difícil y romper con esos patrones establecidos todavía hoy día, es enfrentarse a una batalla campal donde al hombre se le permiten cosas que realizadas por la mujer despiertan las animadversiones más hostiles y las pasiones más bajas. Es en este contexto que quienes tenían la oportunidad de conocer otras realidades alzaron sus voces proclamando la igualdad de derecho como seres humanos que tenían las mujeres. Eugenio María de Hostos, humanista sensible, probablemente uno de los primeros hombres que podrían considerarse como feminista, por reclamar en todas las tribunas a que tenía acceso los derechos de la mujer. Consciente de que existían otros ámbitos donde la mujer contribuiría al desarrollo social, económico y político de su país sin que esto significara una amenaza para el sexo masculino. Decidió allanar los caminos que le impedían a la mujer alcanzar la confianza para emprender nuevos rumbos que sacaran de la marginalidad las de su sexo.  El conocer otras realidades de su mismo sexo permite establecer comparaciones y poco a poco ir concibiendo ideas que pueden con el tiempo materializarse. Es precisamente dicha realidad la que hace que Hostos se identifique con el sentir femenino e inicie la motivación a través de sus discursos en los ámbitos que comparte con sus homólogos y puede llegar a franja de la sociedad que tenía acceso al conocimiento. Estos eran capaces de entender la importancia de la educación de la mujer en ciencia para que la sociedad del momento continuara hacia el desarrollo.

El contacto con otras realidades sociopolíticas le permitió a Hostos establecer comparaciones con la vivida en Latinoamericana, y percatarse que urgía poner en marcha un plan educativo donde esta fuera cambiada. Educador por sobre todas las cosas, incondicional ante las causas de los más débiles sin importar la nacionalidad, Hostos prefirió ganar adversarios y no ser eco de las voces machistas de su época. Ignoró estas y se unió a las pocas voces femeninas que exigían por derecho lo que correspondía como seres humanos que formaban parte de una comunidad y querían ser personas productivas para la sociedad que formaban parte. 

Hostos, aunque fue pionero e innovador antepuso los valores morales en los diferentes roles que pudiera desempeñar el ser humano, consideró un acto de inmoralidad la elección de una profesión pensando únicamente en el beneficio económico y no en la vocación que poseía y los deberes que imponen las funciones sociales. La sociedad debía ser el eje central del individuo y su contribución para su desarrollo social, político y económico el proyecto principal para todo ciudadano. Precisamente por lo relevante que consideraba la participación de los ciudadanos en el desarrollo de su país era que consideraba prioritario la formación educativa en ciencia de la mujer. Para conseguir tal propósito se debía erradicar la creencia de que la mujer era un ser inferior, muestra de esto fue lo afirmado por Hostos (1872)
Esta academia quiere un arte literario basado en la verdad, y fuera de la ciencia no hay verdad, no hay palabra, quiere, tiene querer difusión para las verdades demostradas y fuera de la propaganda de la erradicación del sentimiento no hay eficacia de verdad científica……..el sentimiento despierta el amor de la verdad en los pueblos no habituados a pensarla, porque hay una electricidad moral y el sentimiento es el mejor conductor de esa electricidad. El sentimiento es la facultad inestable, transitoria e inconstante en nuestro sexo, es facultad estable permanente, en la mujer. Si nuestro fin es servir por medio del arte literario a la verdad y en el estado actual de la vida chilena el medio más adecuado a ese fin es el sentimiento y el sentimiento más activo y por lo tanto más persuasivo y eficaz en la mujer. Por una educación de ideas, una rigurosa deducción en base primera la educación de la mujer (p. 2,3)

 Para Hostos lo que la sociedad requería de personas que contribuyeran con el orden social, y para conseguirlo se debía comenzar por el cumplimiento del deber. Estos se iniciaban desde la responsabilidad de ser feliz, la formación de los hijos hasta la organización social. Su ideología está permeada de valores que se interrelacionan con las diversas disciplinas del currículo educativo en los diferentes niveles de formación del individuo. Precisamente, sus ideales, en una época donde campeaba el machismo lo convierten en feminista e innovador, aunque no se empleara el término para ese entonces.

No obstante, sus ideas no son solo materia de estudio para recordar, tambien caben perfectamente en el presente, hoy en la posmodernidad, en un mundo en el cual todo es aparentemente relativo, valores que en otros tiempos eran incuestionables, tales como la sexualidad, el matrimonio, la religión, parecen pender de un hilo o de un cáñamo que puede ser fracturado en cualquier momento.  Así lo plantea Maceiras (2016, p.6) En nuestro tiempo, los grandes soportes del pensamiento clásico y moderno son interpretados a la luz del subjetivismo y desde puntos de vista personales: Yo, Dios, Naturaleza, Razón, Conciencia, Verdad, no son considerados ni aceptados como referencias absolutas.
No cabe duda, que lo expuesto por Hostos en su conferencia sobre la educación científica de la mujer hoy tiene tanta utilidad como en su primer contexto. Por ejemplo los siguientes postulados.

En el corazón afectuoso, el cerebro ocioso y el espíritu baldío y yermo de la mujer, está probablemente la semilla de la nueva vida social; del mundo moral que se reclama de los gobiernos, de las leyes, y de las costumbres sociales. Pero si es educada por el corazón y para el corazón; aislada sistemáticamente como vive en la esfera de la idealidad enfermiza, será una planta que vegeta, no una conciencia que conoce su existencia; será una mimosa sensitiva que lastima el contacto de los hechos, que las brutalidades de la realidad marchitan; no una entidad de razón y de conciencia que, amparada por ellas en su vida, lucha para desarrollarla, las desarrolla para vivirlas, las vive libremente las realiza.
Hostos, reconoce que la vida vegetativa de la mujer es obra de los hombres, de sus errores, consecuencia de sus debilidades, puesto que ellos monopolizan las fuerzas y no hacen un justo empleo de ellas. Que hacen las leyes a su medida, prescindiendo de la mitad del género humano. Reconoce que ellos son los responsables de los males causados por sus acciones a las leyes eternas de la naturaleza. Considera que esa ley es la de la igualdad moral del hombre y la mujer, porque uno como otro es obrero de la vida; porque para desempeñar ese ministerio, ambos están dotados de las facultades creadoras que complementan la formación física del hombre-bestia por la formación moral del hombre-dios. Admite que ellos, los hombres, violan esa ley, reduciendo el ministerio de la mujer a la simple cooperación de la formación física del animal, que le arrebatan el derecho de cooperar a la formación psíquica del ángel. Propone que para instruir la personalidad de la mujer con responsabilidad efectiva.

Además, llama a reconstruir la personalidad de la mujer instruyéndola en la responsabilidad ante sí misma, ante el hogar, ante la sociedad: Y para hacerlo, restablecer la ley de la naturaleza, acatando la igualdad moral de los sexos, devolviendo a la mujer el derecho a vivir racionalmente, haciéndole conocer ese derecho, instruyéndola en todos sus deberes. De la misma manera llama a educar su conciencia para que ella sepa educar su corazón, y en consecuencia será una persona responsable; responderá de su vida con los mables virtudes que hacen del vivir una satisfacción moral y corporal que hace lo correcto y actúa por su propia motivación.  Según Merejo (2007) la virtud es un hábito que depende de nuestra voluntad y que es regulada por la razón, como la regularía el hombre sabio. (p.128). De la misma manera que se debe educar para que sea ser humano; para que cultive y desarrolle sus facultades; para que practique su razón; para que viva su conciencia; no para que funcione en la sociedad con las supuestas funciones privativas de mujer. Cuanto más ser humano se conozca y se sienta, más mujer querrá ser y sabrá ser.

Según Hostos la mujer tiene las facultades para conocer y manejar todo el entramado sistemático de la ciencia. Sostiene que si se educa científicamente habrá desenvolvimiento correlativo de su facultad de amar. Amaría con más intensidad lo que ya ama; sería más eficaz su misión en la sociedad. Conocedora de las leyes de la naturaleza, libre de supersticiones, de los errores, de los terrores en que continuamente zozobran sus sentimientos, su razón y su voluntad. Podría ser mejor educadora de sus hijos, moderaría y mejor sus actividades. Les presentaría siempre lo bello y lo bueno como meta.

Debido a que la mujer es siempre una influencia, entonces es necesario educarla científicamente. Todo lo anterior, Hostos lo sintetiza en la siguiente cita: “cuando esté más educada su conciencia; que sus actividades serán más saludables cuanto mejor desenvueltas estén sus facultades, es tan evidente y es tan obvio, que por eso es necesario, indispensable, obligatorio, educar científicamente a la mujer.” Hostos (p.4) Para que como sostiene Aristóteles citado por Merejo aprenda por la repetición de la práctica, aunque no esté innato en ella, pero que sea de manera constante, mediante un acto de consagración, templanza, fortaleza y prudencia. (p.129-130)

Cabe preguntarse, ¿Hasta qué punto se han puesto en práctica los postulados de Hostos después de dos siglos, y de qué manera se divulgarían en la actualidad para tales fines?

Con relación a la educación formal en América Latina y el Caribe, por ejemplo, ha habido ciertos avances, pero también persisten dificultades.  Según la UNESCO, para el 2015 el número de mujeres que no sabía leer ni escribir superarían los 17 millones. En algunos países con importante presencia de población indígena, las disparidades en contra de la población femenina aún tienen que ser abordadas en diversos aspectos, en particular entre el grupo de mayor edad.  Por otro lado, la Revista Iberoamericana de Educación plantea lo siguiente.

 …es necesario tener en cuenta que el debate actual sobre la educación y las mujeres no se limita, como en épocas pasadas, a considerar sólo los aspectos cuantitativos. El foco de interés es analizar qué aprenden allí sobre sí mismas y su futuro papel en la sociedad, por qué continúan orientándose hacia campos profesionales tradicionalmente femeninos, qué efectos tienen en el desarrollo de su identidad, autoestima y proyecto de vida, los mensajes que se transmiten a través del currículum formal y oculto; en definitiva, todos los procesos y mecanismos manifiestos y sutiles a través de los cuales la escuela transmite un conjunto de valores, prescripciones y expectativas diferenciales según género.

En efecto, la participación de la mujer en el quehacer político, por ejemplo, no es equitativa con relación al del hombre. Tal es el caso de la República Dominicana, que a pesar de que la ley estipula una cuota tal de mujeres en puesto de dirigencia de primer orden y en puestos legislativos y municipales, dicha cuota queda por debajo de la de los hombres.

En el campo de la ciencia la participación de la mujer ha sido poco destacada, amén de Marie Cury que en 1903 obtuvo el premio Nobel y que pese a otros logros significativos no fue admitida en la Academia de Ciencias, lo que indica la situación de relego de la mujer en este campo. Otras mujeres han tenido participaciones de rigor científico, pero han sido ignoradas por motivos sexistas.

 A razón de esta situación, y si se toma en cuenta que el mundo de hoy no es el de ayer; el hoy ha sido irrumpido por las tecnologías de la información y comunicación. (TIC), las prerrogativas a tomar han de ser conforme al contexto. La vida acelerada, los cambios de paradigmas, las satisfacciones inmediatas demandadas por el cerebro de las nuevas generaciones, a razón de vivir en un mundo cada vez más tecnologizado y en el que lo único constante son los cambios., demandan nuevas formas de divulgación de las corrientes de pensamiento; que aunque fueron concebidas en otros siglos hoy se adecuan a las soluciones de problemas sociales hasta la fecha no resueltos, como es el caso de la educación científica de la mujer, la cual fue preocupación de Eugenio María de Hostos.

 ¿Cómo divulgar dicho pensamiento?

Según Merejo (2016) el pensamiento filosófico, sociológico de Hostos adquiere una dimensión compleja no solo en lo real sino también en lo virtual. Forma parte del mundo virtual, y hay que comenzar a estudiarlo por medio de la conectividad y la interactividad propia de este mundo. Hay que colocar su obra en el ciberespacio, a fin de darlo a conocer a las nuevas generaciones y darles la oportunidad a los estudiosos de su pensamiento. Y más aun a sabiendas de que el español es la segunda lengua más utilizada en el cibermundo, según el Instituto Cervantes, citado por Merejo.

La obra de Hostos tiene presencia gracias a su inserción en el cibermundo. Los hipervínculos abren una ventana hacia la crítica y valoración de su obra, hace justicia al estado de abandono en el que se había mantenido por tanto tiempo. Apuntan hacia una estrategia fundamental para que su pensamiento sirva de referencia en el planeta. Especialmente para los jóvenes Net y nativos digitales; dado su carácter instantáneo e interactivo. La virtualidad ofrece la oportunidad de darle una comprensión amplia y global al pensamiento Hostosiano.

Finalmente, la propuesta de Eugenio María de Hostos sobre la educación científica de la mujer, aún tiene vigencia, a pesar de los avances experimentados por la humanidad en dicho campo. Este fue un visionario que entendió que de no incluir a la otra mitad del género humano en la educación científica las posibilidades de un mundo más justo serías remotas.

El mundo y en especialmente América Latina tiene un gran reto al respecto, pues si bien es cierto que la mujer en una proporción considerable ha avanzado, aún queda mucho camino por recorrer. Puesto que todavía las profesiones están divididas en propias de hombres y de mujer, todavía la postulación de la mujer para cargos elegibles está por debajo de la de los hombres, todavía en muy pocos países permiten que sea una mujer que ocupe la presidencia, aunque en la constitución existe el aparente apoyo de los hombres hacia el sexo femenino en la realidad siguen invirtiendo los valores morales, omitiendo la mayoría de sus logros e ignorando su relevancia en ciencia, a pesar de la fortaleza de sus competencias y la agudeza de su sentido. Se sigue evidenciando que en los grandes proyectos de investigación científica figuran poco los nombres de mujeres.
Por todo lo antes dicho, se puede afirmar que es imperativo poner en práctica el pensamiento de Hostos sobre la educación científica de la mujer y el medio por excelencia es el ciberespacio. Aprovechar el avance de este para divulgar las investigaciones de las féminas. Que el cibermundo sea la plataforma para lograr materializar las ideas que en la época de Hostos fueron aceptadas como utópicas, pero que en la actualidad pueden lograrse, aunque continúen los mismos cánones sociales impuestos por el sexo masculino.























 Referencia bibliografía

Webgrafía

Documentos
Maceiras (2016) M.UCM. Texto para el Comentario Presencial. Documento no publicado.
Libros
Merejo, Andrés (2007) “Conversaciones en el lago” Narraciones filosóficas. República Dominicana. Imprenta la escalera.







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